Espacio Alternativo Claves de la nueva conciencia
Coatzacoalcos, Ver.: Claves de conciencia / Imagen del Golfo
Hablamos de la masa crítica necesaria para que el cambio se produzca

Laura Robles Barajas
Coatzacoalcos, Ver. / 2015-03-22

PRIMERA PARTE

Hablamos de cambio, nueva conciencia, nueva era. Hablamos de la masa crítica necesaria para que el cambio se produzca. Buscamos en talleres, cursos y conferencias espirituales, en la lectura de la montaña de libros de autores actuales de nueva era; en los libros antiguos, en las distintas tradiciones y filosofías, en contactos extraterrestres. Estudiamos a los grandes maestros orientales y occidentales con el afán de encontrar las guías de una nueva forma de ver y pensar, de nuevos paradigmas que nos ayuden a transformar este mundo en un mundo de amor. Todo ello ayuda, todo indica que nuestro corazón nos empuja a despertar, pero la mente necesita entender para permitirle gobernar al corazón y es por eso por lo que la mente sigue buscando hasta estar segura, pues la mente está acostumbrada a razonar desde el temor y no es fácil convencerla de que deje de temer. El temor es producto de la ignorancia y la ignorancia es hija de la desinformación; aunque también el exceso de información genera confusión debido a la imposibilidad de asimilar y contrastar el gran volumen de datos que en estos tiempos nos bombardea. Es por todo ello, por lo que estimo necesario hacer un trabajo de síntesis, separar el grano de la paja y quedarme con los auténticos pilares de lo que llamamos nueva conciencia. Es un trabajo que hago en mi propio provecho y que de paso me permito compartir contigo. Las claves fundamentales o pilares de la nueva conciencia son a mi entender las siguientes:

* Conciliación de los opuestos
* Auto responsabilidad - Aceptación
* Fe - confianza
* Compromiso - Servicio
* Verdad - Coherencia
* Lo que crees creas y lo que dices sancionas
* Respeto absoluto al libre albedrío
* Dejar de juzgar
* Desapego
* Vivir en presente – Fluir con el corazón
* Las emociones son la puerta de entrada al cambio

La auténtica síntesis y la madre de todas las claves continúa siendo: “El Amor incondicional” Amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Todas las demás se deducen de esta y unas de otras en coherencia. Hasta aquí no he dicho nada que no hayas oído ya infinidad de veces y supongo que tampoco a partir de aquí voy a decir nada nuevo, probablemente lo único nuevo sea la manera de interpretar y la forma de exponer ya que serán las mías. Conciliación de los opuestos: El mito Bíblico nos habla de la expulsión del “Paraíso” por haber comido de la fruta del árbol del bien y del mal. Esto significa la pérdida de contacto con nuestra divinidad al entrar en un mundo en que los opuestos están enfrentados. Por lo tanto la tarea es reconciliarlos y convertir el “árbol del bien y del mal” en “el árbol de la vida” para recuperar nuestra divinidad y retornar al “Paraíso” Tal como dice el citado mito del Génesis. Todo es dual, todo tiene su opuesto y se concilia cuando se encuentra la tercera pata que valida la necesidad de ambos, convirtiendo la dualidad en trinidad (positivo y negativo son conciliados en el neutro) La primera dualidad a conciliar es Espíritu y Materia. La vieja conciencia, vive por un lado el materialismo, las cuitas del día a día, las soluciones prácticas a los retos de la vida etc. y por el otro la espiritualidad, habitualmente a través de religiones que con que cumplas sus ritos y no discutas sus dogmas, ya eres espiritual aunque solo sea de fin de semana. Por un lado la ciencia y por el otro la religión en actitudes habitualmente irreconciliables. La ciencia cartesiana con su radical método científico (o se puede reproducir en un laboratorio o “no existe”) y la religión basada en una fe ciega a lo que las jerarquías religiosas dictaminan, con lo cual tenemos dioses vengativos a los que hay que temer, infiernos eternos y cosas por el estilo. Ni la ciencia puede explicarlo todo a día de hoy, ni las religiones con sus instituciones jerárquicas, sus dogmas y sus ritos contribuyen al acercamiento del hombre a su divinidad. La ciencia postula la teoría de un ser humano evolucionado desde los simios (Teoría evolucionista de Darwin) y las religiones en general, defienden la idea de un ser humano dotado de un alma trascendente y creado directamente por un Dios externo a él “Allá en los Cielos”, que le juzgará tras la vida.(Teoría creacionista). Existe una tercera pata que concilia ambas y es la “Filosofía Perenne” o “Antigua tradición”. Piedra filosofal de la que surgen las distintas filosofías y religiones. Filosofía significa amigo de la sabiduría y la auténtica sabiduría nunca negó el conocimiento, de hecho los antiguos filósofos siempre fueron a la vez científicos. La antigua tradición se refiere al creador como el “Todo” que se reconoce a sí mismo a través y desde su obra, siendo a la vez el creador (Padre-Madre), lo creado (Hijo) y el propósito de reconocerse o razón de ser (Espíritu), de donde sale aquello de tres personas distintas y un solo Dios verdadero (aunque interpretado de otro modo). Digamos para entendernos que una parte del “Todo” involuciona bajando de vibración hasta convertirse en materia y que esta, comienza un proceso de evolución dando origen a todas las especies, las cuales participan del mismo espíritu o programa. Las especies evolucionan hasta dar lugar a una lo suficientemente inteligente, como para poder albergar un Espíritu individualizado (Ser-Humano) capaz de despertar la conciencia de su divinidad en un cuerpo material, consciente por tanto de su doble naturaleza [SER ( lo único que es o sea el “Todo”)] y [HUMANO (de Humus que significa Tierra)]. Esta es la razón por la que la antigua filosofía dice que el hombre está llamado a ser “Puente entre el Cielo y la Tierra” (de donde sale la idea de Sumo Pontífice o máximo hacedor de puentes). (Lo expuesto anteriormente, es lo que simboliza el mito de la escala de Jacob con ángeles (espíritus) que descienden y ascienden por una escalera y Dios en medio de ella). Ser puente, significa precisamente unir los opuestos, las dos orillas, Cielo-Tierra, Espíritu- Materia, por tanto, la conciencia humana no será el centro de la creación hasta que no haya logrado conciliar los opuestos y se haya realizado por tanto como (SER-HUMANO) completo. Espíritu y materia, se concilian sabiendo que el Espíritu necesita de la materia para auto reconocerse y que la materia es en sí misma espíritu densificado o de baja vibración. Ambos son uno y lo mismo, solo que en distinto grado de vibración (algo que la mecánica quántica comienza a demostrar). El Espíritu necesita de la materia para progresar en su conciencia de SER. Ambos son necesarios pero quien guía es el Espíritu y la materia es la herramienta. Haciendo una alegoría, podemos decir que el cuerpo es el vehículo y el espíritu el conductor. Es importante cuidar el cuerpo, como es importante cuidar el coche, pero lo que de verdad importa es el conductor, o sea el espíritu que es “La razón de ser”, el programa individualizado para reconocerse y realizarse como divinidad. De ahí la frase evangélica “De qué sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma” Efectivamente, de qué sirve un lujoso deportivo si matamos al piloto. El proceso de despertar la conciencia y de realizar la divinidad después, es lo que la antigua tradición llama el “camino” y este camino se realiza encarnando el espíritu en la materia tantas veces como sea necesario hasta conseguir la realización en el plano humano, continuando el progreso eternamente en otros planos de evolución. En las primeras etapas evolutivas del hombre, lo que rige es el lado animal (la Bestia), es el instinto de supervivencia animal lo que empuja al hombre a evolucionar, son las necesidades por cubrir y es el temor a la muerte (madre de todos los demás temores) lo que le impulsa a agudizar su recién estrenada inteligencia. Es el coche con piloto automático. Llegado el momento, la conciencia divina despierta en el hombre y comprende su verdadero papel en la creación, se sabe uno con el Todo y comienza a ver las manifestaciones de la divinidad en cuanto le rodea. Sabe que los demás son extensiones y reflejos de sí mismo y comienza a desarrollar capacidades desconocidas hasta entonces, que le permiten percibir al resto de los seres humanos como células de un mismo cuerpo (miembros del cuerpo de Cristo, como lo llama la tradición cristiana). Es consciente de que todo lo aprendido desde su instinto animal altamente inteligente, no le sirve ya para progresar. Deja de temer a la muerte al saberse eterno. (“No temáis a quien puede matar el cuerpo pero no puede matar el alma”). Reconoce que el Temor a la muerte que le sirvió para llegar hasta aquí, ahora se convierte en un impedimento para crecer en el reconocimiento de su divinidad y que el desarrollo de su inteligencia desde el instinto de supervivencia animal, le ha convertido en un depredador de enormes proporciones que amenaza con destruirse a sí mismo y a su entorno si no equilibra su conciencia con su conocimiento tecnológico. Al ser humano que despierta, no le sirven ya ninguna de las guías de la vieja forma de ver, ni sus instituciones, ni costumbres, ni sistemas, pues todos están basados en el temor. No tiene más guía que su corazón, pues la razón es un procesador de datos y el camino que comienza es absolutamente desconocido, por lo tanto la razón no posee esos datos. Lo único que tiene es su conciencia recién despierta de saberse Dios mismo en acción y no le queda más remedio que tener Fe en sí mismo y en el Espíritu o programa que es y el único apoyo con el que cuenta, son los símbolos que a través de los relatos sagrados, cuentos, leyendas, pinturas, esculturas etc., otros hombres que despertaron antes que él dejaron a sabiendas que cuando le llegara el momento de despertar, sería capaz de comprenderlos. Llegado a este punto, el ser humano sabe que ha de desaprender todo lo aprendido que le mantiene a aferrado a lo material y le impide progresar, pero también sabe que no puede rechazarlo, que no es cuestión de represión, pues ha comprobado que todo aquello que rechaza o reprime, que todo aquello que teme es precisamente lo que atrae pues lo energetiza con su pensamiento, con su atención. Como dice la antigua tradición “Todo a lo que resistes, persiste”. Se trata pues, de dirigir la atención en una visión desde el amor en lugar de hacerlo desde el temor y desde ahí generar nuevos patrones que sustituyan a los viejos. Se trata pues, de conciliar mente con corazón y el único modo de hacerlo, es sabiendo que es en el sentimiento donde encontramos a la divinidad y que por lo tanto, la mente ha de ponerse al servicio del corazón y no a la inversa. Carlos Galindo miespacioalternativo@gmail.com Pensamiento del día Tu nivel de conciencia, es un camino de autodescubrimiento “Cierra los ojos... para poder ver”

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Espacio Alternativo 2018-10-14

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