Espectáculos Winston Churchill Constructor de la historia del siglo XX
Ciudad de México: Por razones de edad y salud bajó sus actividades públicas, aunque su figura siguió siendo valiosa en la política de su país, lo mismo que sus consejos. Winston Churchill, nombrado en 1953 Caballero de la Jarretera por la reina Isabel II, murió el 24 / Agencias
Destacado por llevar a la victoria a los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, además de ganador del Premio Nobel de Literatura en 1953, el británico Winston Churchill es considerado uno de los personajes más relevantes del siglo XX

Agencia
Ciudad de México / 2015-01-19

El político británico, primer ministro de su país durante la Segunda Guerra Mundial, fue reconocido por su habilidad en la política y en las artes de la guerra, lo mismo que por sus discursos y frases célebres que motivaron a toda una nación durante la lucha contra el fascismo.
Conforme a información de su biografía publicada en los portales del Premio Nobel, “www.bbc.co.uk” y “www.biografiasyvidas.com”, Sir Winston Leonard Spencer Churchill nació el 30 de noviembre de 1874 hijo de lord Randolph Churchill y la joven estadounidense Jennie Jerome.
Creció en el seno de una familia amorosa, por lo que cuando fue internado en la reconocida escuela de Ascot (1882-1884) resintió el cambio y modificó su actitud por lo que sus calificaciones no fueron las mejores.
Entre 1884 y 1888 ingresó a la escuela preparatoria de Miss Thompson, en la que obtuvo mejores resultados; posteriormente, de 1888 a 1893 estudió en la famosa escuela de Harrow y en el último año ingresó a la Escuela Militar de Sandhurst, a la que se avocó.
Pasó por el Cuarto de Usares, y participó en las guerras de Cuba (1895), India (1898) y Sudán (1899), experiencias que fueron muy valiosas para su futuro como estratega militar.
Renunció a la vida militar y en 1898 ingresó al Partido Conservador, y un año después se trasladó al sur de África como corresponsal del “Morning Post” en la guerra de los bóers, durante la cual fue hecho preso, aunque escapó y regresó a Londres, donde fue recibido como héroe.
Así, en 1900 obtuvo un escaño en la Cámara de los Comunes, lo que sería el inicio de una prometedora carrera política, en la que cambió varias veces de partido y se hizo famoso por sus discursos y buen humor.
Con 31 años de edad, en 1906, obtuvo su primer puesto en el gobierno, subsecretario de Colonias, desde el cual defendió la concesión de autonomía a los bóers; de 1908 a 1910 fue ministro de Comercio y entre 1910 y 1911 del Interior.
Su anticipación de los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) le acarrearon burlas de los militares, que al verse cumplida se convirtió en admiración. En 1911 se convirtió en Lord del Almirantazgo, donde emprendió una reorganización del ejército de su país, con la idea de convertirlo en el primero del mundo.
Su proyecto era hacer frente al poderío alemán, pero luego del fracaso de la batalla de los Dardanelos, en 1915, que se le atribuyó, renunció y se reincorporó al ejército, con el cual luchó en el frente occidental.
Un año después regresó al gobierno, como ministro de Armamento primero y después como en Guerra y Aire. Tras el final de la conflagración mundial, su figura se vio ensombrecida, a lo que contribuyó la situación social y económica dejada por la guerra.
En el periodo de entreguerras se retiró de la política para dedicarse a escribir y a otra de sus pasiones, la pintura, pero su figura se volvió a alzar al advertir sobre la amenaza que significaba Adolfo Hitler (1889-1945) en Alemania, por lo que propuso rearmar a Inglaterra.
La sociedad británica le dio la razón en 1938, con el Acuerdo de Munich, con el que Gran Bretaña y Francia cedieron ante el país teutón. El 1 de septiembre de 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y Churchill fue llamado de nuevo al puesto de Almirantazgo.
Fue en su discurso de entonces (10 de mayo de 1940) ante el Parlamento británico cuando pronunció la reconocida frase que no podía ofrecer nada a la nación británica excepto “sangre, sudor y lágrimas”.
Su estrategia militar, discursos, entramado político interno e internacional fueron decisivos para la victoria final de los países aliados sobre el eje fascista. Uno de sus principales logros en este contexto fue lograr que Estados Unidos y la Unión Soviética entraran a la guerra, a la que se habían negado inicialmente.
No obstante esta victoria, dos años después el voto de sus compatriotas lo retiró del cargo que había desempeñado, por lo que Churchill pasó a ocupar un puesto en el Parlamento, donde encabezó a la bancada conservadora.
Al regresar esta facción al gobierno británico, de 1951 a 1955 volvió a ser primer ministro y dos años después se alzaría con el Premio Nobel de Literatura, ganado por obras como “La historia de la Fuerza de Malakand” (1898) y “La guerra del Río” (1899).
Son otras obras suyas la novela “Savrola”, de 1900; la biografía de su padre “Lord Randolph Churchill (1906) y la de su abuelo, que publicó en cuatro volúmenes entre 1933 y 1938, así como la historia de la primera guerra, “La crisis mundial” (1923-1929).
Igualmente, publicó sus “Memorias sobre la Segunda Guerra Mundial” en seis volúmenes entre 1948 y 1954, y una “Historia de los pueblos de habla inglesa”, en cuatro volúmenes aparecidos entre 1956 y 1958.

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