Espacio Alternativo Recordemos quienes somos
Ciudad de México: Recordemos quienes somos / Agencia
Si nos ayudamos a nosotros mismos, ayudamos al planeta

Laura Morales
Coatzacoalcos, Ver. / 2017-10-21

Después que nacemos, olvidamos quiénes somos realmente y por qué venimos aquí. Adquirimos la “conciencia de la supervivencia” del mundo físico y nos perdemos en el mundo de la forma. Perdemos el contacto con nuestro verdadero poder y con nuestro origen espiritual.
La vida se convierte en una lucha tremenda por encontrar significado y satisfacción. Estamos recordando más y más nuestra conexión con lo divino, y comenzamos a sentir la presencia en nuestras vidas del poder superior.
Recuerda que siempre estás creando tu nueva vida. No estás tratando de rehacer o de cambiar lo que ya existe. Hacerlo equivaldría a resistirse a lo que es, lo que crea lucha o conflicto. Toma la actitud de que estás aceptando y manejando lo que existe en tu vida, y al mismo tiempo estás reconociendo que cada momento es una nueva oportunidad para comenzar a crear exactamente lo que deseas y que te hará más feliz.
Principalmente tenemos miedo a equivocarnos, a tomar una decisión incorrecta, a perjudicar a nuestra familia o incomodar a los amigos. Erróneamente sentimos la necesidad de ser perfectos porque creemos que tenemos que hacerlo todo bien, pero no siempre es posible.
En ocasiones nos encontramos ante momentos y situaciones en las que elegir no siempre es lo más fácil. Sabemos lo que queremos, somos conscientes de nuestras posibilidades, no queremos perder la oportunidad, esa segunda oportunidad que todos añoramos y que no siempre se nos presenta. Cuando esto sucede sopesamos lo bueno y lo malo de las dos opciones, no hay más, o das el paso y actúas o te quedas parado y te conformas.
Queremos tener el poder de saber que ocurrirá, controlar el resultado, predecir el futuro, pero todos sabemos que ambas cosas son imposibles. Y suceda lo que suceda, tendremos la sensación de que sea cual sea nuestra decisión seremos cuestionados o criticados. Pero… que importa.
En el proceso de cambiar el rumbo de nuestras vidas radica nuestra libertad. Nunca estaremos seguros de haber hecho lo mejor en cada momento. Siempre acabaremos sabiéndonos responsables de la decisión tomada. Confía en que, decidas lo que decidas, tu vida se enriquecerá de alguna forma.
En cada momento de la vida nuestras prioridades cambian. Lo que en otras ocasiones fue un error no tiene porqué serlo ahora. O sí.
Tenemos que aprender a confiar en nuestra intuición. Buscar recursos complicados para decidirnos es un error. El exceso de información y opiniones siempre acaba confundiéndonos. La simplicidad trae claridad y esa claridad nos la da nuestro corazón, que es el que realmente sabe hacia dónde nos tenemos que dirigir en cada momento.
No podemos pretender tomar una decisión, cambiar algo y que nada a nuestro alrededor cambie. Cuanta más capacidad tengamos ante los cambios y más facilidad para adaptarnos a ellos, más sencillo nos resultará adentrarnos en esa nueva etapa de nuestra vida.
Nada es tan importante como para que nos traiga infelicidad. Lo único importante es saber responsabilizarnos de nuestras decisiones y de lo que pueda devenir de ellas.
Todos queremos ser felices
Y cuando nos sentimos felices, somos más agradecidos. Pero no es la felicidad la que nos hace agradecidos sino el agradecimiento el que nos hace felices.
Entonces ¿qué es la gratitud? Un sentimiento espontáneo que surge cuando recibimos algo valioso y que se nos da sin pedir nada a cambio.
¿Cómo podriamos sentirnos agradecidos con más frecuencia? Siendo más conscientes de que cada momento de la vida se nos ha dado gratuitamente. Cuando soy consciente de que cada instante que vivo es un regalo, me siento agradecido. Éste es el regalo, poder vivir la vida disfrutando de cada momento. Pero con mucha frecuencia, nos perdemos la oportunidad de disfrutar del instante por las prisas y porque tenemos la cabeza llena de preocupaciones y ruido.
Es cierto que la vida no sólo nos da momentos para disfrutar; también llegan problemas, pérdidas... Pero esto, nuevamente, lo podemos convertir en una oportunidad. Oportunidad para: crecer, aprender, tener paciencia, luchar por lo que uno quiere, ponerse en pie tras la caída. Y es que el que falla tiene otra oportunidad. La vida siempre nos regala otro momento, otra oportunidad.
Todos hemos vivido pérdidas, crisis personales, profesionales, momentos complicados que han supuesto un bache en nuestras vidas. Sin embargo, no todo el mundo tiene la misma actitud ante las situaciones adversas. Podemos quedarnos estancados en la orilla del pensamiento negativo, lamentándonos por la mala suerte que tenemos y sintiéndonos fracasados mucho antes de haber intentado buscar alternativas para solucionar el problema, o transitar por la orilla optimista, la que intuye en el obstáculo una oportunidad de cambio y transformación, un momento óptimo para reinventarse.
Reinventarse es transformarse. Sacar lo mejor de uno mismo. Para ello necesitamos cambiar nuestras creencias negativas que nos limitan impidiendo desarrollar el gran potencial que todos tenemos.
Sólo tenemos una vida que vivir. Para avanzar debemos dejar de lado las quejas y las excusas. Si no nos gusta nuestro trabajo, nuestra pareja, o la vida nos pone en un lugar diferente al que habíamos planeado, no nos conformemos.
Necesitamos llevar las riendas de nuestras vidas. Sólo si uno se responsabiliza, podrá hacer algo por arreglar las cosas. Si piensa que está en manos de otros, no podrá hacer nada.
Si queremos disfrutar plenamente de la vida, debemos estar dispuestos para afrontar nuevos retos. El éxito es cada vez más de aquéllos que sueñan que son dueños de su destino, que actúan, toman decisiones, fallan, aciertan y siguen aprendiendo.
Comentarios: miespacioalternativo@gmail.com

Edición Impresa
Espacio Alternativo 2017-11-11

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