Espacio Alternativo Meditación Parte I
Coatzacoalcos, Ver.: Meditación / Agencia
La meditación no es algo propio de la mente, sino algo que está más allá de ella.

Laura Robles Barajas
Coatzacoalcos, Ver. / 2015-03-22

LA MEDITACIÓN ES LÚDICA
La meditación no es algo propio de la mente, sino algo que está más allá de ella. Y el primer paso es asumir una actitud lúdica frente a la medita ción. Si tomas la meditación como al go divertido, la mente no podrá des truir tu meditación. Si no lo haces, la transformará en otro viaje del yo y te tornará muy serio. Comenzarás a pen sar: “Soy un gran meditador. Soy más sagrado que el resto de la gente, mientras que todo el mundo es terrenal, soy religioso, soy virtuoso.” Es esto lo que les ha sucedido a miles de así llamados santos, moralistas, puri tanos: solamente están jugando jue gos del yo, sutiles juegos del yo. Por eso quiero cortar esto de raíz desde el principio. Enfrenta la medi tación con una actitud lúdica. Es una canción para ser cantada, una danza para ser danzada. Tómala como diversión y te sorprenderás: si puedes asu mir en forma lúdica la meditación, és ta se desarrollará a pasos agigantados. Pero tú no estás anhelando logro alguno. Simplemente, estás disfrutan do de sentarte en silencio, gozando el mero acto de sentarte en silencio. No se trata de que estés a la espera de al gún poder de yogui, siddhis,* mila gros. Todo eso no tiene sentido: es la misma tontería de antes, el mismo viejo truco, pero con nuevas palabras, en un nuevo plano... La vida como tal debe ser entendida como un chiste del cosmos. Entonces, de repente, te rela jarás porque no hay nada por lo que tensionarse. Y, en esa misma relajación, algo empieza a cambiar en ti: hay un cambio radical, una transfor mación. Y las pequeñas cosas de la vi da comienzan a cobrar un nuevo sen tido, una nueva significación. Enton ces, nada es pequeño, todo empieza a tomar un nuevo sabor, una nueva at mósfera. Uno empieza a sentir una es pecie de santidad por todas partes. Uno no se transforma en cristiano, no se transforma en hindú, no se trans forma en mahometano. Uno simple mente se vuelve un amante de la vida. Uno aprende una sola cosa: cómo go zar de la vida. Pero gozar de la vida es el camino hacia Dios. ¡Danza tu camino hacia Dios, ríe tu camino hacia Dios, canta tu camino hacia Dios!

LA MEDITACIÓN ES CREATIVA
Hasta ahora, has vivido de determi nada manera. ¿No te gustaría vivir de otro modo? Hasta ahora, has pensado en cierta forma. ¿No te gustaría algu na nueva vislumbre en tu ser? Enton ces, manténte alerta y no escuches a la mente. La mente representa al pa sado que permanentemente intenta controlar tu presente y tu futuro. Es el pasado muerto que sigue controlando el presente vivo. Simplemente, toma conciencia de esto. ¿Pero cuál es la manera? ¿Cómo continúa haciéndolo la mente? La mente lo hace con su método. Dice: “Si no me prestas atención, no serás tan eficiente como yo. Si repites lo antiguo, puedes lograr mayor eficien cia, porque ya lo has hecho antes. Si emprendes algo nuevo, no puedes ser tan eficiente.” La mente sigue hablan do como un economista, como un ex perto en eficiencia. Sigue diciendo: “Esto es más fácil de hacer. ¿Por qué hacerlo de la forma dificultosa? Ésta es la vía que ofrece menor resisten cia.” Recuerda: siempre que tengas dos opciones, dos alternativas, elige la nueva. Opta por la más difícil, aquella en la cual sea necesario un mayor co nocimiento. A costa de la eficiencia, elige siempre el conocimiento, y ge nerarás una situación en la cual se ha ga posible la meditación. Son sola mente situaciones. La meditación tendrá lugar. No estoy afirmando que só lo creando estas situaciones se consiga la meditación, pero ellas son útiles. Generarán en ti la situación necesaria, sin la cual no podría haber meditación. Sé menos eficiente pero más creativo. Deja que éste sea el motor. No te preocupes demasiado por los fines utilitarios. Más bien, recuerda siem pre que no estás aquí, en la vida, para transformarte en una mercancía. No estás aquí para convertirte en una uti lidad con escasa dignidad. No estás aquí nada más que para volverte más y más eficiente. Estás aquí para tor narte más y más vivo. Estás aquí para hacerte más y más inteligente. Estás aquí para volverte más y más feliz, exaltadamente feliz. Pero esto está to talmente alejado de los caminos de la mente.
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LA MEDITACIÓN ES CONCIENCIA
Cualquier cosa que hagas, hazla con profunda conciencia. Entonces, inclusive las cosas pequeñas se trans forman en sagradas. Entonces, coci nar o limpiar se transforma en cosas sagradas; se hace culto de ellas. No se trata de qué es lo que haces, sino de cómo lo haces. Puedes limpiar el piso como un robot, un artefacto mecáni co; tienes que limpiarlo, así que lo ha ces. Entonces, te pierdes algo hermoso. Así, malgastas esos momentos na da más que en limpiar el piso. Lim piar el piso podía haber sido una ex periencia grandiosa. Te la perdiste. El suelo está limpio, pero algo que podía haber pasado en tu interior no ha pasado. Si hubieras tenido conciencia, tú también (y no sólo el piso) habrías sentido el efecto de una profunda pu rificación. Limpia el piso con plena conciencia, con el brillo del conoci miento. Trabaja, siéntate o camina, pero con un hilo conductor: ilumina más y más momentos de tu vida con la conciencia. Deja que la vela del co nocimiento se encienda en cada mo mento, en cada acto. El efecto acumu lativo de todos los momentos juntos los transforma en una gran fuente de luz.

LA MEDITACIÓN ES TU NATURALEZA
¿Qué es la meditación? ¿Es una téc nica que se puede practicar? ¿Es un esfuerzo que tienes que hacer? ¿Es al go que la mente puede lograr? No. Todo lo que la mente es capaz de ha cer no puede ser meditación. Se trata de algo que está más allá de la mente, y en ese terreno la mente resulta abso lutamente inútil. La mente no puede acceder a la meditación. Donde termi na la mente, comienza la meditación. Es necesario recordar esto, porque en nuestras vidas, hagamos lo que haga mos, lo hacemos a través de la mente; sea lo que sea lo que logramos, lo lo gramos a través de la mente. Y entonces, cuando nos volvemos hacia adentro, nuevamente empezamos a pensar en términos de técnicas, métodos, ac ciones, porque toda la experiencia de vida nos muestra que la mente puede lograrlo todo. Sí, a excepción de la meditación, la mente puede lograrlo todo. Todo lo ejecuta la mente, salvo la meditación. Porque la meditación no es un logro; es un estado previo: es tu naturaleza. No es necesario adquirirla; sólo es preciso reconocerla, sólo hay que recordarla. Está allí esperán dote: basta con darte vuelta y está a tu disposición. Te ha estado acompañan do desde siempre. La meditación es tu naturaleza in trínseca: eres tú, es tu ser, no tiene na da que ver con tus acciones. No puedes tenerla y no puedes no tenerla. No puede ser poseída, pues no es una co sa. Eres tú mismo. Es tu ser.

LA MEDITACIÓN ES INACCIÓN
Cuando la gente viene y me pre gunta “¿Cómo hago para meditar?”, yo le respondo: “No es necesario pre guntar cómo se medita. Pregunta có mo hacer para permanecer libre de ocupaciones. La meditación se produ ce espontáneamente. Sólo pregunta cómo tener tiempo libre de ocupacio nes: eso es todo. En esto consiste to do el truco de la meditación: en cómo permanecer libre de ocupaciones. En tonces, no puedes hacer nada: la me ditación habrá de florecer.” Cuando no estás haciendo nada, la energía se desplaza hacia el centro, se instala en el centro. Cuando estás ha ciendo algo, la energía se dirige hacia afuera. Actuar es una forma de salirse de uno mismo. No actuar es una for ma de entrar en uno. Las ocupaciones son un medio de escape. Puedes leer la Biblia, puedes transformarlo en una ocupación. No hay diferencia alguna entre una ocupación religiosa y una secular: todas son ocupaciones y te ayudan a quedarte en la parte exterior de tu ser. Son excusas para quedarse del lado de afuera. El hombre es ignorante y ciego, y quiere seguir siéndolo, porque le pa rece que volverse hacia el interior es como entrar en un caos. Y así es. En tu interior, has generado un caos. Tie nes que salir a su encuentro y superar lo. Se requiere coraje: coraje para ser uno mismo, y coraje para meterse dentro de uno mismo. No conozco co raje más grande que ese coraje de ser meditativo. Pero la gente que se queda en la parte exterior, ya sea con cosas terre nales o no terrenales, pero igualmente con ocupaciones, piensa... y ha dado origen a un rumor a su alrededor: tie nen sus propios filósofos, que dicen que, si eres un introvertido, de alguna manera estás enfermo, algo no anda bien contigo. Y constituyen la mayo ría. Si meditas, si te sientas en silen cio, se burlarán de ti: “¿Qué estás haciendo? ¿Mirándote fijamente el ombligo? ¿Abriendo el tercer ojo? ¿Adónde vas? ¿Estás en fermo?... Porque, ¿qué hay para hacer en el interior? No hay nada.” Para la mayoría de la gente, el inte rior no existe; sólo consideran que existe el afuera. Y en realidad es exac tamente al revés: sólo el adentro es real; el afuera no es más que un sue ño. Pueden llamar enfermos a los introvertidos, pueden llamar enfermos a los meditadores. En Occidente, pien san que el Oriente está algo perturba do: ¿cuál es la finalidad de sentarse solo y dirigir la mirada hacia adentro? ¿Qué va uno a encontrar allí? No hay nada. David Hume, uno de los grandes filósofos británicos, lo intentó una vez... porque estaba estudiando los Upanishads * y éstos repetían: “Entra, entra, entra.” Éste era su único mensa je. Así que lo intentó. Un día cerró los ojos (un hombre totalmente profano, muy lógico, empírico, pero en absolu to meditativo), cerró sus ojos y excla mó: “¡Es tan aburrido! Es aburrido mi rar hacia el interior de uno mismo. Los pensamientos se movilizan, a ve ces algunas emociones también, pero siguen disparándose en la mente, y tú continúas observándolas. ¿Con qué objetivo? Es inútil. No tiene sentido.” Y así lo entiende mucha gente. La perspectiva de Hume es la de la mayor parte de la gente. ¿Qué estás haciendo para llegar al interior de ti mismo? Hay oscuridad, pensamientos flotan do aquí y allá. ¿Qué harás? ¿Qué sal drá de esto? Si Hume hubiera espera do un poco más (lo cual es difícil pa ra personas como él), si hubiera sido un poco más paciente, a medida que los pensamientos desaparecen, las emociones se serenan. Pero, si esto le hubiera ocurrido a Hume, habría di cho: “Esto es aun peor, porque viene el vacío. Al menos, antes había pensa mientos, algo de que ocuparse, para observar, algo en que pensar. Ahora, han desaparecido hasta los pensa mientos; queda sólo el vacío... ¿Qué hacer con el vacío? Es absolutamente inútil.” Pero, si hubiera esperado un poco más, entonces también hubiera desa parecido la oscuridad. Es como cuan do dejas un lugar iluminado por el cá lido sol y entras a la casa: todo se ve oscuro porque tus ojos necesitan po nerse un poco a tono. Están adaptados al cálido sol de afuera; en compara ción, tu casa parece oscura. No puedes ver; te sientes como si fuera de noche. Pero esperas, te sientas, des cansas en una silla y, tras unos segun dos, tus ojos se adaptan. Ahora, ya no está oscuro, un poco más de luz... Descansas una hora y todo es luminoso, no hay oscuridad para nada. Si Hume hubiera esperado un poco más, la oscuridad también se hubiera desvanecido. Como has pasado en el cálido sol de afuera muchas vidas, tus ojos se han acomodado a él, han per dido la flexibilidad. Necesitan un ajus te. Cuando uno entra a la casa, le lleva un ratito, algo de tiempo y de pacien cia. No te apresures. Nadie puede llegar a conocerse a sí mismo con apuro. Es una espera muy, muy profunda. Se necesita una pacien cia infinita. Lentamente, la oscuridad desaparece. Surge una luz que no pro viene de fuente alguna. No tiene llama, no hay una lámpara encendida, tampo co está el sol allí. Una luz, tal como aparece a la mañana, cuando la noche ha desaparecido y el sol aún no ha sali do... O como a la tarde, en el crepúscu lo, cuando el sol se ha puesto y todavía no ha caído la noche. Ésta es la razón por la cual los hindúes denominan a su oración sandhya. Sandhya significa crepúsculo, luz que carece de fuente. Cuando te dirijas hacia el interior, llegarás a la luz que carece de fuente. En esa luz, por primera vez, comienzas a comprenderte a ti mismo y a en tender quién eres, porque tú eres esa luz. Tú eres ese crepúsculo. Tú eres esa sandhya, esa pura claridad, esa percepción, donde el observador y lo observado desaparecen, permaneciendo sólo la luz.

Comentarios: miespacioalternativo@ gmail.com

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Espacio Alternativo 2018-08-05

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