Estatal Entre el olvido y los escombros
Juchitán, Oax.: Autoridades municipales, estatales y federales, no han recorrido los demás municipios afectados. / Carlos Heredia / Imagen Del Golfo
Mientras el Gobierno Federal y Estatal centran su atención en Juchitán, otros municipios del Istmo oaxaqueño imploran ayuda y lloran a sus muertos

Bibiana Varela
Juchitán, Oax. / 2017-09-09

Desde el pasado jueves, autoridades municipales, estatales y federales han sumado esfuerzos para rescatar y levantar a Juchitán, catalogado como el municipio más afectado en Oaxaca por el terremoto.

Sin embargo, se han olvidado de varias comunidades, donde los daños ocasionados por el terremoto fueron tan grandes, que las grietas de la tierra incluso están por llevarse las esperanzas de quienes habitan en ellas.

Uno de estos municipios, es Reforma de Pineda, asentado en el Istmo oaxaqueño, donde las casas, edificios públicos, los mercados, el Palacio Municipal y el DIF, fueron reducidos a escombros.

Casi todo Reforma de Pineda está destruido, y además de los 4 mil 500 habitantes, 2 mil más procedentes de poblados aledaños han llegado en busca de refugio. La comida es cada vez más escasa, y temen que inicie una crisis tan severa, que no tengan ni siquiera agua para beber.

De acuerdo con Rosita Aguilar Antonio, presidenta municipal de aquel lugar, el Gobierno federal y estatal no ha acudido al lugar para verificar los daños, y mucho menos han enviado apoyo alguno, lo que los ha sumido en una desesperación constante.

“Todo el pueblo, todas las casas están destruidas. Hoy vine hasta acá (Juchitán), salí de mi pueblo porque no tenemos cobertura telefónica, no tenemos energía eléctrica, no hay agua… entonces vine hasta acá para pedir el apoyo, porque la gente está desesperada”.

“Aparte está temblando, y nosotros somos albergue; muchos pueblos que viven hacia el Pacífico llegaron a Reforma. Hay pequeñas tiendas, no hay bodega para almacenar, ya se acabaron los víveres”, expuso.

En Ixtaltepec, la situación no es diferente. Allí, el 80 por ciento está devastado: la mayoría de las casas quedaron totalmente destrozadas y las losas presentan pronunciadas grietas, lo que ha mantenido casi todas las calles cerradas a la circulación.

En ese municipio, el recuento no se limita a daños materiales, pues contrario a otros, muchas familias continúan llorando la pérdida de sus seres queridos.
Hasta este sábado, los habitantes habían contabilizado más de seis heridos graves y al menos 11 muertos, que no han sido considerados en el censo nacional que anunció el presidente Enrique Peña Nieto, donde se estiman 65 decesos, 46 de ellos en Juchitán, 15 en Chiapas y 4 en Tabasco.
Los demás municipios oaxaqueños, no han sido integrados; de hecho, ni siquiera han sido visitados, por lo que no hay una estadística oficial de las afectaciones.

Y fue precisamente en este municipio, donde cansados de no tener el apoyo de las autoridades municipales, estatales y federales, los habitantes decidieron unirse, y realizar así diversos bloqueos en varias avenidas.

“Desde el sismo a la fecha, ninguna autoridad ha volteado a vernos. Hemos visto que todo el centro de atención está en Juchitán, y efectivamente, también son hermanos en desgracia, pero aquí en Ixtaltepec nadie se ha acercado”, se quejó Raúl López Morales, uno de los afectados de la cuarta sección.

La tarde del sábado, el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa, entró al municipio, tomó la avenida principal y realizó un recorrido exprés en su vehículo. Los habitantes detectaron su automóvil, y de inmediato interrumpieron el camino.

Murat Hinojosa logró evadir a los habitantes; sin embargo, la vocera del Gobierno del Estado, Marisol Cruz, quedó atrapada entre el grupo enfurecido, y fue a ella a quien reclamaron la falta de apoyo e interés.

Cuestionada al respecto, la vocera señaló que todavía no había una información oficial de los daños, y aseguró que el gobernador había recorrido ya todos los municipios, lo cual inmediatamente fue desmentido por los vecinos, quienes afirmaron que éste sólo se bajó en las primeras avenidas, recorrió unas cuantas casas, posó para la fotografía, y de nuevo subió a su unidad rumbo a la salida de Ixtaltepec.

Edición Impresa
Estatal 2017-09-23

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