Estatal “Volvimos a nacer”
Juchitán, Oax.: Policías establecieron un perímetro de seguridad alrededor de las viviendas destruidas en Juchitán. / Carlos Heredia / Imagen Del Golfo
Nanchiteco que habita en Juchitán, Oaxaca, casi pierde la vida durante el terremoto registrado el jueves

Bibiana Varela
Juchitán, Oax. / 2017-09-09

“Gracias a Dios salimos vivos”, repetía Arturo Martínez Ruiz, un nanchiteco que casi pierde la vida en el terremoto registrado el jueves en Juchitán, Oaxaca, para quien el sueño de regresar a su lugar de origen, terminó por convertirse en una de sus peores pesadillas.
“Mi mujer y yo estábamos afuera en una hamaca en el patio, mis hijos en la recámara que se destruyó. Cuando sentimos el temblor ya no nos dio tiempo de salir”, relató.
La desesperación y el pánico, rápidamente se apoderaron de él. Fuertes estruendos llenaron el silencio, y los potentes ruidos cada vez se escuchaban más y más cerca.
La que se caía, era su casa… y todos se encontraban atrapados, lo que hizo crecer su temor de que sus hijos pudieran perder la vida en cualquier momento; sin embargo, parte del muro los protegió, y sólo resultaron con algunas lesiones en el cuerpo.
“Para mí, mis hijos estaban perdidos. Creo que si hubiéramos logrado atravesar la reja, ahí hubiéramos quedado… nos salvamos de milagro”, señaló aún consternado.
Minutos más tarde fueron rescatados por sus vecinos, y fue cuando cayeron en la cuenta de la magnitud del desastre ocasionado por el terremoto.
“Volvimos a nacer, tengo la oportunidad de platicarlo… en realidad sí somos afortunados”, dijo, y una lágrima intentaba caminar hacia su rostro.
Sigue el pánico
Dos días después del terremoto, el pánico y la incertidumbre continúan en el ambiente, pues las más de 600 réplicas del sismo, les han dado uno que otro susto.
-¡Salgan todos! ¡Salgan todos!- gritó un hombre dentro de la casa. Una réplica más del terremoto, se sentía en aquel municipio.
Las paredes comenzaron a cimbrarse, y el polvo ya se desprendía de los muros, los cuales amenazaban con arrojar escombro en cualquier momento.
-¡Salgan todos!- repetía la voz una y otra vez, mientras quienes se encontraban recogiendo restos de madera y escombro en el patio frontal, dejaban palas, cubetas y carretillas, e intentaban ponerse a salvo en lo que pasaba el temblor.
La estructura que aún queda de pie, cada vez se debilita más, y ha terminado por hacer añicos todo el interior de lo que, hasta el jueves, era una de las casas más antiguas de Juchitán… una estructura histórica que jamás se podrá recuperar.

Edición Impresa
Estatal 2017-11-22

Ediciones Anteriores

Suscríbete