Planeta 21 El mundo se queda sin noche
Madrid, Espa√Īa: Las ciudades tiene m√°s luces hoy en d√≠a. / Agencias
Científicos aseguran que es necesario llevar un control de las emisiones de luz como se hace con las de CO2

Agencia EFE
Madrid, Espa√Īa / 2017-11-25

La luz artificial que emana de las ciudades no solo nos impide disfrutar de las estrellas, sino que adem√°s afecta a nuestra salud, a las plantas, a los animales nocturnos y a los microorganismos y, sin embargo, no para de crecer: la noche es cada vez m√°s luminosa

Así lo advierte este miércoles un estudio publicado en Science Advances y liderado por Christopher Kyba, del Centro de Estudios Geológicos (GFZ) de Potsdam, y en el que ha colaborado Alejandro Sánchez de Miguel, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), quien alerta de las consecuencias de no planificar bien el uso de la tecnología LED.

El trabajo, basado en los datos recogidos por el sat√©lite VIIRS (Radi√≥metro de Im√°genes por Infrarrojos Visibles), analiza c√≥mo ha evolucionado la contaminaci√≥n lum√≠nica entre 2012 y 2016 y advierte que mayor eficiencia energ√©tica no equivale a menor consumo. Seg√ļn el estudio, la contaminaci√≥n lum√≠nica crece un 2,2 por ciento anual, y cada a√Īo que pasa el planeta es m√°s brillante en extensi√≥n e intensidad. El estudio recuerda que desde hace unos a√Īos, la tecnolog√≠a LED est√° sustituyendo a las tradicionales bombillas de sodio en pr√°cticamente todos los lugares (municipios, empresas, hogares...)

"Las LED han supuesto una revolución tecnológica con aspectos positivos como varios tipos de color, intensidad regulable o capacidad de poner el foco en un punto concreto pero su eficacia depende mucho de cómo se usen", advierte Sánchez de Miguel en declaraciones a Efe.

De hecho, las LED son más eficientes que las bombillas de bajo consumo que se usan en las casas pero no más que las lámparas de sodio que se usan para iluminar carreteras y calles. Sin embargo, la mayor parte de los países está cambiando las bombillas convencionales por sistemas LED, lo que ha causado un "efecto rebote", porque "se están sustituyendo unas por otras sin estudiar previamente cuál es la iluminación correcta para cada sitio", denuncia.

De hecho, en la mayoría de países esta sustitución de luces se está haciendo "a golpe de subvención" y sin planificar qué tipo de luz o cuánta es necesaria: "en muchos lugares se han cambiado una bombilla de sodio por tres o cuatro LED, por lo que al final el gasto y la contaminación son mayores".

NOCIVA LUZ NOCTURNA
Seg√ļn el estudio, entre 2012 y 2016, la luz nocturna ha crecido al mismo ritmo que el Producto Interior Bruto (PIB) de los pa√≠ses desarrollados y mucho m√°s r√°pidamente en los pa√≠ses en desarrollo de Am√©rica del Sur, √Āfrica y Asia.

En ese periodo, el brillo nocturno solo descendi√≥ en unos pocos pa√≠ses del mundo, la mayor√≠a, como Yemen o Siria, por estar en guerra, y se mantuvo estable en Italia, Holanda, Espa√Īa y Estados Unidos, que ya se encontraban entre los m√°s iluminados del planeta.

Pero incluso mantenerse estable o rebajar la luz emitida -como es el caso de Madrid o Milán- no significa que la contaminación sea menor, sino que "el satélite no ha sido capaz de detectarlo", detalla el científico del IAA.

De hecho, al comparar los datos VIIRS con las fotograf√≠as tomadas desde la Estaci√≥n Espacial Internacional (ISS), los cient√≠ficos han visto que el sat√©lite ha registrado reducciones lum√≠nicas en ciudades que emiten el mismo brillo o incluso est√°n m√°s iluminadas. El motivo es que el sensor del sat√©lite no "ve" la luz a longitudes de onda inferiores a 500 nan√≥metros (nm), es decir, la luz azul, de modo que si las ciudades reemplazan las l√°mparas de color naranja con luces LED por debajo de los 500 nm, el sat√©lite detecta menos radiaci√≥n aunque el brillo real haya aumentado. Pero para el l√≠der del estudio, Christopher Kyba, "a√ļn hay esperanza".

Hay municipios como el de Los Realejos (Tenerife, islas Canarias), que emite un tercio menos de luz que antes del estudio, o el eficiente alumbrado de las carreteras de B√©lgica o el de grandes ciudades como Tucson, en Arizona, todos ellos "ejemplos de que las l√°mparas LED bien dise√Īadas pueden disminuir la contaminaci√≥n lum√≠nica de manera notable", agrega.

Los científicos concluyen que para combatir la contaminación lumínica y poner fin al derroche y a los efectos nocivos que tiene sobre la salud humana y la biodiversidad, habría que "llevar un control de las emisiones de luz como se hace con las de CO2" y desarrollar políticas de alumbrado que tengan en cuenta cómo utilizar las LED de manera eficiente porque "bien usados, los LED ámbar podrían ser la solución", subraya Sánchez de Miguel.


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Planeta 21 2017-12-10

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