Vida y Sociedad “El problema Olmeca” de Melgarejo
Coatzacoalcos, Ver.: Semejante a la mujer guerrera en el Dahomey, fuera por paralelismo cultural, a las cihuateteo hacían llevar en busca de fertilidad cinturón con caracoles propiciando al principio masculino. / Agencia
Taller de Crónica Narrativa de la Sociedad Historiográfica de Coatzacoalcos

Rafael Alcántara-Conde
Coatzacoalcos, Ver. / 2018-02-10

Contándose con el apoyo de una agencia de valores artísticos, el éxito que se tuvo en esos festivales de beneficencia fue magnífico, por lo que reuniéndose en domicilio particular para coordinar la logística siguiente se convertiría cada junta de trabajo en acto social, porque al asistir acompañados les ofrecían gozar de espléndida cena, teniendo gran aportación por parte de la esposa del anfitrión; sobre todo, cuando iban a casa del gentil capitán Moya Basáñez.

Como por aquel tiempo se comentaba la idea de que existiera un centro cultural y aunque era distinta al objetivo que los animaba, un día domingo se trasladaría el grupo de diez porteños a Juchitán, Oaxaca, para conocer en esa parte istmeña su Casa de la Cultura, asombrándose de haber visto el acervo pictórico de una exposición al público recién clausurada e integrada con cuadros locales y, de pinceles consagrados, otros prestados al pintor juchiteco Chico Toledo.

Entre esos animosos integrantes que se anotaron en el paseo y a los que es dable aquí evocar, cabe citarse además la señora María del Carmen Chávez Martínez de Moya, don Neftalí Iris Urgell y su cónyuge doña Hilda Cupido de Iris, el médico Juan Ávila Rebollo y el ingeniero Roque Lemarroy Rosaldo, al igual que el químico Alberto Rosaldo Flores; quienes en forma conjunta colaboraban aún sin tener que desempeñar ningún papel específico.

Con todo lo que consiguió recaudarse de las funciones organizadas, a final de cuentas se hizo entrega mediante documentos fiduciarios a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de una cantidad estimada como suficiente para costear hacerse el enlace; y no obstante alcanzar la finalidad que hacía algunos meses se habían propuesto, como el dinero obtenido superaba en mucho la cifra estipulada, resultó que todavía quedaba disponible un resto del monto total.

Pero sucedió que como estaba dándose empezara la Universidad Veracruzana sus actividades docentes, se presentaría al Ayuntamiento porteño un enviado de la institución, o fuese tal vez el propio maestro José Luis Melgarejo Vivanco (1914-2014) gestionando la publicación de su libro, requiriéndose que de Coatzacoalcos aportaran los fondos necesarios para llevar a cabo la edición; por lo tanto el alcalde Francisco King Hernández consideró cubrirlo del remanente.

Y en efecto, el texto de “El problema Olmeca” que constituye una obra de mucho mayor valor y trascendencia para quienes aprecian la importancia de las investigaciones en el campo de las ciencias sociales, fue posible se lograra darlo a la imprenta merced a los dineros reunidos para conseguir sintonizar localmente la televisión cultural; con lo cual se obtuvo un fin totalmente inesperado y aportaría sin embargo importante contribución a la historiografía especializada.

El volumen editado con 345 páginas contiene un amplio ensayo antropológico acerca de la similitud de aspectos existentes entre diferentes grupos mesoamericanos y los popolucas del sur de Veracruz, región reconocida como zona nuclear de la cultura Olmeca e influyera quizá los hábitos, costumbres e ideología desde el pasado prehistórico; al pensarse llegar antes aquí elementos del África negra occidental y ser foco irradiador, según lo sustenta el propio autor.

Dicho trabajo como todos los publicados por el profesor Melgarejo hace gala de la erudición que con maestría y devoción siempre le distinguió a lo largo de tan fructífera vida, quien en base a un espíritu de investigador nato y escudriñando la esencia de Veracruz lo plasmó en su voluminosa producción de estudios, análisis y hallazgos; por ello, el mejor referente para esta figura señera es ponerla al alcance de la comunidad al ser un profesional de múltiples facetas. El libro en cuestión, costeado de las aportaciones del público porteño canalizado al través de su Patronato de T. V. Cultural y por ser tal “generosa colaboración económica y a su progreso cultural artístico” en justo reconocimiento se dedicó al pueblo de Coatzacoalcos; terminando la impresión de los tres mil ejemplares el 18 de noviembre de 1975 con tiro en papel lustrolito de 66 kilos, bajo el cuidado de la Editora del Gobierno estatal y traídos a la oficina regional.

Después de todo y como aún quedaba un sobrante de las entradas para ver la actuación de los afamados artistas, venidos desde la capital del país, el grupo ciudadano que gestó la televisión cultural estimó dárselo solidariamente en donación al activo Patronato pro Construcción de Instalaciones Universitarias, con el mismo propósito común de procurarse la apertura del Campus Coatzacoalcos de la Universidad Veracruzana y favorecer a la población estudiantil.

Comentarios: asohistori@yahoo.com.mx a cargo de R. Alcántara C.

Edición Impresa
Vida y Sociedad 2018-10-18

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