Regional Sufren niños para poder estudiar
Agua Dulce, Ver.: Los jóvenes que más sufren siguen siendo los de la zona rural de los municipios sureños en donde sus padres aun deciden quién irá a la escuela. / C. Augusto Fabre / Imagen del Golfo

C. Augusto Fabre / Imagen del Golfo
Las Choapas, Ver. / 2017-08-14

Gerardo vive en la zona urbana, en un callejón de la céntrica calle de la 20 de noviembre, se levanta todos los días alrededor de las 4:15 de la madrugada, este año tampoco tuvo vacaciones, no sabe desde los 8 años qué son las vacaciones de verano o de Semana Santa, mucho menos las de invierno, que es cuando más trabaja.

Gerardo cumplirá este año 15 y el semestre pasado casi fue expulsado porque los maestros cuando lo encontraban durmiendo en las clases no sabían su historia, cuando la explicó decidieron apoyarlo, el joven trabajaba desde la madrugada para ayudar a su mamá, casi todos los días su rutina era ir al corral y llevarse un par de gallinas de rancho.

Mientras su madre calentaba el agua, Gerardo mataba a los animales, pronto los aliñaba, luego del intenso trabajo, llevaba todo lo del local al mercado en donde su madre tenía su puesto, solo unos minutos antes de las 7 de la mañana se alistaba y corría la escuela, sus maestros comentan que estuvo a punto de salirse del CBTIS, pero gracias al apoyo de algunos de ellos este año se volvió a inscribir.

En 2017 y a pesar de que el Gobierno Federal aún da cifras sobre que el analfabetismo sigue a la baja, en varios estados de la república, en la zona rural de Las Choapas, aún se dan historias que uno podría creer que estamos en los años 40s, los padres siguen decidiendo cual de sus hijos ira a la escuela y quienes seguiran en el rancho o la parcela ayudando para poder mantener a la familia.

“Existe un caso de cientos en la zona rural, me charlaba un padre de familia que un día vino a pedir ayuda, para cosas del campo pero salió la plática que su hijo mayor ya no iba a inscribirlo al quinto año de primaria ya que su hermano iba a entrar a primero y como más o menos sabía leer y escribir con eso bastaba, le pregunté cuál era la razón y me decía que ya no tenía para pagar la lancha que los llevaba a la escuela o era uno o era el otro”, platica el regidor de educación Fernando Álvarez Yamada.

“Señalo que por los 200 pesos al mes le pagaba al lanchero para pasar a los jóvenes de un lado al otro, iba a dejar de estudiar el mayor de sus hijos; de igual manera se le apoyo y hoy en día sigue estudiando”, señala el funcionario.

Doña Betty y Juan siguen dando la vida por sus 3 niñas, ayer una de ellas logró inscribirse en la escuela secundaria, apoyada por funcionarios altruistas las niñas siguen estudiando, pero la historia de sus padres ha sido difícil, a una hace varios años en una transfusión de sangre fue infectada del VIH, cada semana tiene que ir al hospital comunitario para aplicarse sus medicamentos, esto merma la economía, por lo que han estado a punto de sacar a sus hijas de las escuelas.

La señora vende dulces en una cajita en la calle, a Juan se le dio un trabajo en los camiones materialistas pero muchas veces ya no puede hacer el esfuerzo, aun así sus niñas les responden con un nivel académico de excelencia, son de las historias que inspiran a las familias hoy en día, al mantener su promedio están inscritas en los programas como Prospera, donde si se aprovechan los recursos que manda el gobierno, de esta manera decenas de historias se dan en este nuevo ciclo escolar en Las Choapas, en donde la falta de recursos sigue siendo un dolor de cabeza para cientos de padres de familia tanto el zona rural como en la urbana.

Edición Impresa
Regional 2017-09-24

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