Regional Jornaleros trabajan en condiciones inhumanas
Acayucan, Ver.: La casa donde Bartolo y su hijo Hilario, eran velados ayer. / Santos López Celdo
El pasado viernes Bartolo Martínez y su hijo Hilario murieron a consecuencia de un rayo cuando descansaban bajo un techado provisional

Santos López Celdo
Acayucan, Ver. / 2018-08-12

Vicente Mart√≠nez Mart√≠nez es uno de los 37 sobrevivientes de la tragedia de los pi√Īales del rancho Casa blanca ocurrida el pasado viernes, propiedad de Aldo Gasper√≠n Demegui, en que mientras se preparaban la cena, un rayo cay√≥ sobre un techado donde hab√≠a seis jornaleros de Tatahuicapan y solo Bartolo y su hijo Hilario murieron.

Vicente Mart√≠nez, mayor de 50 a√Īos, hab√≠a acudido a los pi√Īales por primera vez, atra√≠do por la oportunidad de trabajo y la invitaci√≥n de paisanos de la misma comunidad de Tecuanapa, congregaci√≥n de Tatahuicapan.

Rodeado de vecinos y amistades, platica su experiencia, trágica y que él considera un milagro.

Relata que el viernes pasado, tras concluir con su jornada de trabajo se había reunido con Bartolo y su hijo Hilario, así como otros tres más para prepararse una cena que habían adquirido.

Estaban sentados alrededor de un fogón provisional, bajo un techo de lámina y madera que otro trabajador había construido provisionalmente para preparar alimentos y café antes de cada día de jornada o al concluir el horario de trabajo.

Para poder ganar 200 pesos, los campesinos tiene que laborar en los campos de cultivo de pi√Īa de seis de la ma√Īana a una de la tarde y regresar a la faena de 3 a 6 de la tarde. De ah√≠ a una enorme galera donde los juntan con otros campesinos como es el caso de esta historia en que eran 38 de Tatahuicapan y otros 10 de la sierra de Soteapan. Esto en un campo, hay otros donde hay menos o m√°s, pero todos por igual, duermen en galeras, ya sea en el suelo o en hamacas que ellos llevan.

No se les proporciona uniforme, ni ropa especial, menos zapatos o alguna gorra. Con la ropa que llevan, con esa trabajan durante una o dos semanas para reunir la mayor cantidad de dinero pues tienen que desquitar lo que les cuesta ir a trabajar hasta Juan Rodríguez Clara o a Isla, además de lo que les prestan por alimentos que son cien pesos al llegar a cada campo.

Esta vez el patrón, Aldo Gasperín Demegui les había prestado 800 pesos para el viaje, que fue lo que les costó desde Tecuanapa hasta Los Tigres, en el municipio de Juan Rodríguez Clara más cien pesos que para alimentos también les había otorgado.

Para cubrir ese apoyo, tienen que trabajar día y medio, por lo cual no resulta venirse a la primera semana de labores y es cuando deciden quedarse dos o tres semanas.

Ya depende del interesado.

Vicente Mart√≠nez detalla que ese viernes estaban debajo del techado provisional, porque tampoco tienen √°rea de cocina y ba√Īos, y de repente sinti√≥ perder el sentido.

Nunca escuch√≥ un trueno, ni algo parecido. No llov√≠a, ni relampagueaba, afirma; solo perdi√≥ el conocimiento y cuando despert√≥ estaba en la galera, viendo a sus compa√Īeros hacer oraciones porque se salvara.

Fue entonces que se enter√≥ que un supuesto rayo cay√≥ cerca y mat√≥ a sus paisanos, Bartolo e Hilario. A √©l le platicaron que sus compa√Īeros lo rescataron babeando de la boca. Luego de haber despertado, escuch√≥ que hab√≠an pedido ambulancias y fue que lo trasladaron a una cl√≠nica.


ALDO GASPER√ćN DEMEGUI NO RESPONDE A LOS LESIONADOS

Vicente Mart√≠nez afirma que por el momento no regresar√° al campo de cultivo de pi√Īa. Le duele mucho el cuerpo y no tiene para medicinas, pero tampoco le gustar√≠a retornar. Afirma que el empresario pi√Īero solo lo ayud√≥ a regresar a su terru√Īo pero no le indemniz√≥, ni ofreci√≥ ayuda para recuperarse.

Expresó que los dolores que siente son tan fuertes que a veces no lo dejan estar tranquilo, pero agradece a Dios que él no haya sido de los fallecidos.

Don Vicente ya no tiene hijos que mantener, todos son adultos, pero s√≠ una esposa. Por eso fue en busca de trabajo para cuidarla a ella, pero ahora, √©sta lo tiene que cuidar pues no cuenta con los recursos necesarios para los estudios correspondientes y saber qu√© da√Īos le ha causado la descarga el√©ctrica.


No hay registro de jornaleros

Edwis Pérez Hernández, agente municipal de Tecuanapa, afirma que no hay un registro de cuántas personas salen a trabajar semanalmente. Así llegan y así se van, sin avisar, dijo al ser entrevistado al respecto.

Detalló que el contratista llega y les ofrece trabajo, pero no los traslada ni los apoya para que alcancen el campo de cultivo.

La gente emigra porque en Tecuanapa no hay donde trabajar. Tienen que buscar otros puntos pues en Tatahuicapan, cuando se labora, solo se hace por dos o tres d√≠as, ganando de 100 a 120 pesos por d√≠a, en cambio en los pi√Īales, es de 180 a 200 pesos diarios, explica don M√°ximo L√°zaro L√≥pez, quien es uno de los trabajadores de avanzada edad que estuvo a punto de acudir junto con sus contempor√°neos Vicente Mart√≠nez y Bartolo Mart√≠nez a los campos de cultivo hace una semana, pero se qued√≥ porque no cupo en el autom√≥vil en que viajaron sus paisanos.


Bartolo era
la primera
vez que acudía

Don Bartolo Mart√≠nez Hern√°ndez a sus 57 a√Īos, como la mayor parte de los campesinos de Tecuanapa, era un hombre fuerte, forjado en las dif√≠ciles tareas del campo.

Estaba casado con Hermelinda Bautista Hern√°ndez con quien tuvo cinco hijos, una mujer y el resto varones.

El domingo pasado, junto con su hijo Hilario Mart√≠nez Bautista de 22 a√Īos, el cuarto de cinco descendientes, soltero, decidieron aceptar la invitaci√≥n de un paisano suyo de nombre Cristian, que los invit√≥ a trabajar en los campos de cultivo de pi√Īa.

Aunque ya no tiene hijos menores de edad, don Bartolo cuidaba de cinco nietos de su hija Lidia Mart√≠nez Bautista, que hace apenas unos a√Īos enviud√≥ qued√°ndose con sus hijos que van de los 7 hasta los 16 a√Īos.

‚ÄúA todos quer√≠a como sus hijos, de hecho le dec√≠an pap√° y a Lidia la respetaban como su hermana, no como su mam√°‚ÄĚ dijo uno de los parientes de don Bartolo, mientras su esposa, Hermelinda Bautista Hern√°ndez atend√≠a a sus cu√Īadas, primas y sobrinas que hab√≠an llegado a darle el p√©same y lloraban sobre los dos f√©retros que en el centro de la casa de madera y l√°minas, hab√≠an sido colocados, padre e hijo, hogar de donde partieron el domingo 5 de agosto y pretend√≠an regresar el pr√≥ximo fin de semana.

Do√Īa Hermelinda Bautista, ahora viuda de don Bartolo, afirma que la empresa pi√Īera la ayud√≥ con los gastos funerarios. Le pag√≥ la caja y el traslado de los muertos, pero hasta ah√≠. No le dieron ning√ļn apoyo m√°s ni le han informado si habr√° una indemnizaci√≥n.

‚ÄúYa ni modos, fue una mala suerte, una tragedia, no vamos a hacer negocio de eso‚ÄĚ dice un alcoholizado comandante de la Polic√≠a auxiliar de la misma comunidad, que interroga al reportero sobre el motivo de su presencia en la vivienda, mismo que apoyan otros campesinos con olor a alcohol que consumieron durante la madrugada acompa√Īando a los deudos de don Bartolo y su hijo Hilario.

Extra√Īados, los familiares de don Bartolo tambi√©n quieren saber el motivo de la presencia de Imagen del Golfo en Tecuanapa, no quieren que el caso sea manejado en los medios informativos, dice que no les gusta salir en los peri√≥dicos.

Do√Īa Hermelinda Bautista, con dificultad para contestar a las preguntas del reportero, se√Īala que la empresa donde laboraba su esposo, le daban mil 50 pesos a la semana, y no sabe si esta vez se lo dar√°n o ya lo incluye en los gastos que la compa√Ī√≠a hizo para el traslado de los cuerpos.

Tampoco sabe qué hacer para pedir la ayuda económica que deben darle. Afirma que el Presidente Municipal de Tatahuicapan, no ha ido a la comunidad ni se ha puesto a las órdenes de los deudos, solo el agente municipal que los ayudó para llegar a Isla y reclamar los cadáveres de su esposo y su hijo.

De Cristian, el que los invitó a irse a trabajar, nada saben. No se ha ido a parar al velorio.

Don Bartolo y su hijo Hilario ser√≠an sepultados ayer en la misma comunidad, a las 4 de la tarde. Luego de eso, dijo do√Īa Hermelinda, van a esperar c√≥mo le van a hacer para mantener a sus cinco nietos del que su marido se hac√≠a cargo.

Edición Impresa
Regional 2018-09-19

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