Espacio Alternativo El misticismo cognitivo del placer
Coatzacoalcos, Ver.: / Agencias
El sexo y la meditaci贸n comparten una misma identidad neurol贸gica; ambas actividades conllevan a una id铆lica conjunci贸n entre el mundo del esp铆ritu y el de la carne

Laura Robles Barajas
Coatzacoalcos, Ver. / 2016-04-29

El cerebro es tal vez el 贸rgano que mayor inter茅s ha provocado entre los cient铆ficos. El hecho de que presumiblemente sea el recinto que guarda esa enigm谩tica y polim贸rfica entidad que conocemos como mente lo ha destacado como favorito de las interrogantes que se ha planteado el estudio de la naturaleza humana. 鈥淓l cerebro es m谩s amplio que el cielo鈥, dec铆a Emily Dickinson, de alg煤n modo intuyendo, o tal vez sugiriendo, el hecho de que ah铆 radica la esencia microc贸smica (hay que recordar que existe una notable relaci贸n est茅tica entre las redes neuronales y el dise帽o de las galaxias). 驴Es nuestro cerebro la manifestaci贸n f铆sica de ese c贸digo de acceso que nos permite jugar a ser dioses?

En diversos estudios dedicados a observar al cerebro en acci贸n, el hemisferio derecho parece ser el lado sexy de este 贸rgano. Se activa durante el orgasmo a tal grado que la corteza prefrontal derecha simula una especie de isla iluminada durante este arquet铆pico instante, en contraste con el resto del cerebro que aparece en completa penumbra.

Hist贸ricamente se le ha atribuido al hemisferio izquierdo el procesamiento del placer, pues este se activa cuando recurrimos a memorias que nos provocan felicidad, cuando recordamos a un ser querido, en aquellos momentos en los que nos sentimos simplemente grandiosos e incluso es el m谩s activo en personas alegres que rara vez pasan por etapas depresivas. Pero curiosamente durante el orgasmo, tal vez la m谩xima epifan铆a en torno al placer humano, el hemisferio izquierdo, en lugar de propulsar un meta-carnaval de reacciones gozosas, permanece completamente dormido. Y este neuro misterio ha intrigado enormemente a los hombres de ciencia que dedican su vida a analizar los comportamientos del cerebro.

Hasta hace menos de una d茅cada la neurociencia poco sab铆a de los fundamentos cient铆ficos relacionados a los estados de gracia, al placer sexual, o a emotivas frecuencias similares. Sin embargo, en a帽os recientes ha emergido un panorama mucho m谩s claro en la relaci贸n del cerebro humano con el placer, una de las sensaciones, por cierto, que mayor peso tienen para determinar el registro psicoemocional de una persona. La felicidad, o mejor dicho la alegr铆a extasiante, tanto en un plano sagrado como en uno profano, disminuye la auto-conciencia del ser (concibi茅ndola m谩s desde una perspectiva del ego y el sentido de ubicaci贸n espacial), adem谩s de que que altera la percepci贸n corporal y reduce la sensaci贸n de dolor. Y mientras que el hemisferio izquierdo es presuntamente el protagonista del placer, lo cierto es que estos tres neuro-fen贸menos se activan bilateralmente.

La ausencia de dolor puede estar expl铆citamente ligada al placer. Sin embargo, las otras dos 鈥攑erder el sentido de identidad y de los limites corp贸reos鈥 son m谩s misteriosas. William James, autor de The Principles of Psychology, describe al 鈥渟er鈥 como el pilar de la conciencia, aquel que perdura a lo largo de m煤ltiples sensaciones y experiencias. Y este 鈥渟er鈥 est谩 dividido, excepto durante las experiencias m铆sticas, entre un flujo de conciencia y un observador o di谩logo interno. Este di谩logo, en el cual tanto enfatizaba el brujo yaqui Juan Matus en las cr贸nicas de Carlos Castaneda, funciona como una especie de juez que va organizando y decodificando las experiencias conscientes. Narrarnos nuestra propia vida se presenta como una herramienta cognitiva automatizada y a fin de cuentas es lo que acaba construyendo nuestro concepto de realidad.

Pero escapar de nuestra propia y casi permanente auto-observaci贸n debiese ser un placer mucho m谩s valorado de lo que culturalmente estimamos. Y precisamente sobre esto Roy Baumeister, director de Psicolog铆a de la Universidad de Princeton, escribi贸 todo un libro: Escaping the Self: Alcoholism, Spirituality, Masochism, and Other Flights from the Burden of Selfhood (1991), en el cual postula que esta especie de auto-conciencia racional en muchas ocasiones puede convertirse en una verdadera carga para una persona. En diversas culturas las personas recurren habitualmente a sustancias como alcohol, drogas, tabaco, rituales auto-hipn贸ticos y otro tipo de est铆mulos para debilitar esta conciencia del ser. Sin embargo, se ha comprobado que la meditaci贸n te permite liberarte de esta preocupaci贸n con respecto a tu propio ser y neutralizar las principales actividades que alimentan este, a veces, incontrolable mecanismo: el juicio, la planeaci贸n, la expectativa, la comparaci贸n y el auto-escrutinio.

Como vimos anteriormente la corteza prefrontal del hemisferio izquierdo se asocia con la felicidad, y no casualmente los niveles m谩s altos de actividad en esa regi贸n que hayan sido medidos hasta la fecha, corresponden a monjes budistas del T铆bet meditando en el sentimiento de la compasi贸n. Esto nos indica que la meditaci贸n act煤a sobre los principales centros de placer en el cerebro y, a煤n m谩s all谩, este placer se acompa帽a de una transformaci贸n en nuestra auto-regulaci贸n emocional 鈥攕i bien las personas que meditan fortalecen su auto-conciencia, ponen atenci贸n a sus pensamientos y sentimiento desde una perspectiva conceptual, y por lo tanto menos emocional o visceral, lo cual les permite estar en paz con su flujo interior.
Recordemos ahora que el placer tambi茅n est谩 ligado a una p茅rdida de la conciencia ante los l铆mites de nuestro cuerpo, lo cual, al igual que el ejercicio de la auto-observaci贸n, involucra ambos hemisferios. Tanto el orgasmo como la meditaci贸n diluyen nuestro sentido de los l铆mites del cuerpo f铆sico. En el caso de la meditaci贸n esto se logra a trav茅s de la auto-conciencia, pero enfatizando en la actividad de regiones espec铆ficas del cerebro, como los gyrus angulares del hemisferio derecho. En cambio, durante el orgasmo, el cerebelo es el que brilla, el que mayor actividad registra, debilitando de alg煤n modo la conciencia del cuerpo f铆sico perdi茅ndonos dentro del mismo y no observ谩ndolo 鈥渙bjetivamente鈥, como es el caso de la meditaci贸n.

En s铆ntesis podemos concluir que existe una apasionante e 铆ntima relaci贸n neurol贸gica entre el m谩ximo placer f铆sico, proyectado a trav茅s del sexo, y el desarrollo m铆stico al que una persona puede entregarse, principalmente la meditaci贸n. Y en un fen贸meno que algunos considerar铆an como algo parad贸jico, ambos se proyectan, resuenan, en un estado de alta fidelidad que termina por eliminar las supuestas fronteras que separan al mundo f铆sico, en especifico el placer carnal, del mundo et茅reo, aquel en donde el esp铆ritu se fortalece. Y esta id铆lica convivencia queda proyectada, o incluso catalizada, a trav茅s de nuestro dise帽o neurol贸gico (nuestro cerebro es un templo dedicado al erotismo, la est茅tica y la generaci贸n de universos): entre el orgasmo, la alegr铆a y la espiritualidad鈥 estamos todos nosotros.

Comentarios: espacioalternativo@gmail.com

Pensamiento del d铆a
La sexualidad mistica conduce a un conocimiento de nosotros mismos que pocas practicas pueden lograr.
De esta forma aprendemos que el acto sexual se transforma en un acto espiritual.

Edición Impresa
Espacio Alternativo 2017-07-29

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