Espacio Alternativo Amor es.....
Coatzacoalcos, Ver.: Amarse / Agencia
Lo que llamamos Amor es realmente un espectro completo de relaciones que abarca desde la tierra al cielo.

Laura Robles Barajas
Coatzacoalcos, Ver. / 2015-03-21

Parece ser que antes de que una persona se fije en otra ya ha construido un mapa mental, un molde completo de circuitos cerebrales que determinan lo que le har√° enamorarse de una persona y no de otra.
El sex√≥logo John Money considera que los ni√Īos desarrollan esos mapas entre los 5 y 8 a√Īos de edad como resultado de asociaciones con miembros de su familia, con amigos, con experiencias y hechos fortuitos. As√≠ pues antes de que el verdadero amor llame a nuestra puerta el sujeto ya ha elaborado los rasgos esenciales de la persona ideal a quien amar.
La química del amor es una expresión acertada. En la cascada de reacciones emocionales hay electricidad (descargas neuronales) y hay química (hormonas y otras sustancias que participan).
Ellas son las que hacen que una pasi√≥n amorosa descontrole nuestra vida y ellas son las que explican buena parte de los signos del enamoramiento. Cuando encontramos a la persona deseada se dispara la se√Īal de alarma, nuestro organismo entra entonces en ebullici√≥n. A trav√©s del sistema nervioso el hipot√°lamo env√≠a mensajes a las diferentes gl√°ndulas del cuerpo ordenando a las gl√°ndulas suprarrenales que aumenten inmediatamente la producci√≥n de adrenalina y noradrenalina (neurotransmisores que comunican entre s√≠ a las c√©lulas nerviosas). Sus efectos se hacen notar al instante:

‚ÄĘEl coraz√≥n late m√°s deprisa (130 pulsaciones por minuto). ‚ÄĘLa presi√≥n arterial sist√≥lica (lo que conocemos como m√°xima) sube.
‚ÄĘSe liberan grasas y az√ļcares para aumentar la capacidad muscular.
‚ÄĘSe generan m√°s gl√≥bulos rojos a fin de mejorar el transporte de ox√≠geno por la corriente sangu√≠nea. Hay dos cosas que el hombre no puede ocultar: que est√° borracho y que est√° enamorado .

Los s√≠ntomas del enamoramiento que muchas personas hemos percibido alguna vez, si hemos sido afortunados, son el resultado de complejas reacciones qu√≠micas del organismo que nos hacen a todos sentir aproximadamente lo mismo, aunque a nuestro amor lo sintamos como √ļnico en el mundo. No hay duda: el amor es una enfermedad. Tiene su propio rosario de pensamientos obsesivos y su propio √°mbito de acci√≥n. Si en la cirrosis es el h√≠gado, los padecimientos y goces del amor se esconden, ir√≥nicamente, en esa ingente telara√Īa de nudos y filamentos que llamamos sistema nervioso aut√≥nomo. En ese sistema, todo es impulso y oleaje qu√≠mico. Aqu√≠ se asientan el miedo, el orgullo, los celos, el ardor y, por supuesto, el enamoramiento.
A través de nervios microscópicos, los impulsos se transmiten a todos los capilares, folículos pilosos y glándulas sudoríparas del cuerpo.
El suave m√ļsculo intestinal, las gl√°ndulas lacrimales, la vejiga y los genitales, el organismo entero est√° sometido al bombardeo que parte de este arco vibrante de nudos y cuerdas.
Las órdenes se suceden a velocidades de vértigo: ¡constricción!, ¡dilatación!, ¡secreción!, ¡erección! Todo es urgente, efervescente, impelente... Aquí no manda el intelecto ni la fuerza de voluntad.
Es el reino del siento-luego-existo, de la carne, las atracciones y repulsiones primarias..., el territorio donde la raz√≥n es una intrusa. Hace apenas 13 a√Īos que se plante√≥ el estudio del amor como un proceso bioqu√≠mico que se inicia en la corteza cerebral, pasa a las neuronas y de all√≠ al sistema endocrino, dando lugar a respuestas fisiol√≥gicas intensas. El verdadero enamoramiento parece ser que sobreviene cuando se produce en el cerebro la FENILETILAMINA, compuesto org√°nico de la familia de las anfetaminas.
Al inundarse el cerebro de esta sustancia, éste responde mediante la secreción de dopamina (neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, es decir, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer), norepinefrina y oxiticina (además de estimular las contracciones uterinas para el parto y hacer brotar la leche, parece ser además un mensajero químico del deseo sexual), y comienza el trabajo de los neurotransmisores que dan lugar a los arrebatos sentimentales, en síntesis: se está enamorado.
Estos compuestos combinados hacen que los enamorados puedan permanecer horas haciendo el amor y noches enteras conversando, sin sensaci√≥n alguna de cansancio o sue√Īo. El affair de la feniletilamina con el amor se inici√≥ con la teor√≠a propuesta por los m√©dicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz del Instituto Psiqui√°trico de Nueva York, que sugirieron que el cerebro de una persona enamorada conten√≠a grandes cantidades de feniletilamina y que ser√≠a la responsable de las sensaciones y modificaciones fisiol√≥gicas que experimentamos cuando estamos enamorados. Sospecharon de su existencia mientras realizaban un estudio con pacientes aquejados ‚Äúde mal de amor‚ÄĚ, una depresi√≥n ps√≠quica causada por una desilusi√≥n amorosa. Les llam√≥ la atenci√≥n la compulsiva tendencia de estas personas a devorar grandes cantidades de chocolate, un alimento especialmente rico en feniletilamina por lo que dedujeron que su adicci√≥n deb√≠a ser una especie de automedicaci√≥n para combatir el s√≠ndrome de abstinencia causado por la falta de esa sustancia.
Seg√ļn su hip√≥tesis el, por ellos llamado, centro de placer del cerebro comienza a producir feniletilamina a gran escala y as√≠ es como perdemos la cabeza, vemos el mundo de color de rosa y nos sentimos flotando. Es decir LAS ANFETAMINAS NATURALES TE PONEN A CIEN. El 50% de las mujeres entrevistadas para el libro Por qu√© necesitan las mujeres del chocolate confes√≥ que elegir√≠a el chocolate antes que el sexo. Hay quienes al chocolate lo llaman EL PROZAC VEGETAL.
En una de las aventuras de Charlie Brown se puede leer ‚Äúuna buena manera de olvidar una historia de amor es comerse un buen pudin de chocolate‚ÄĚ. Su actividad perdura de 2 a 3 a√Īos, incluso a veces m√°s, pero al final la atracci√≥n bioqu√≠mica decae.
La fase de atracci√≥n no dura para siempre. La pareja, entonces, se encuentra ante una dicotom√≠a: separarse o habituarse a manifestaciones m√°s tibias de amor -compa√Īerismo, afecto y tolerancia-. Con el tiempo el organismo se va haciendo resistente a los efectos de estas sustancias y toda la locura de la pasi√≥n se desvanece gradualmente, la fase de atracci√≥n no dura para siempre y comienza entonces una segunda fase que podemos denominar de pertenencia dando paso a un amor m√°s sosegado. Se trata de un sentimiento de seguridad, comodidad y paz.
Dicho estado est√° asociado a otra DUCHA QU√ćMICA. En este caso son las endorfinas -compuestos qu√≠micos naturales de estructura similar a la de la morfina y otros opi√°ceos- los que confieren la sensaci√≥n com√ļn de seguridad comenzando una nueva etapa, la del apego. Por ello se sufre tanto al perder al ser querido, dejamos de recibir la dosis diaria de narc√≥ticos. Para conservar la pareja es necesario buscar mecanismos socioculturales (grata convivencia, costumbre, intereses mutuos, etc.), hemos de luchar por que el proceso deje de ser solo qu√≠mico. Si no se han establecido ligazones de intereses comunes y empat√≠a, la pareja, tras la bajada de FEA, se sentir√° cada vez menos enamorada y por ah√≠ llegar√° la insatisfacci√≥n, la frustraci√≥n, separaci√≥n. Parece que tienen mayor poder estimulante los sentimientos y las emociones que las simples substancias por s√≠ mismas, aquellos s√≠ que pueden activar la alquimia y no al sentido contrario.
Un estudio alem√°n ha analizado las consecuencias del beso matutino, √©se que se dan los c√≥nyuges al despedirse cuando se van a trabajar. Los hombres que besan a sus esposas por la ma√Īana pierden menos d√≠as de trabajo por enfermedad, tienen menos accidentes de tr√°fico, ganan de un 20% a un 30% m√°s y viven unos ¬°cinco a√Īos m√°s! Para Arthur Sazbo, uno de los cient√≠ficos autores del estudio, la explicaci√≥n es sencilla: ‚ÄúLos que salen de casa dando un beso empiezan el d√≠a con una actitud m√°s positiva‚ÄĚ.
Es cierto, no podemos negarlo, es un hecho científico que existe una química interna que se relaciona con nuestras emociones y sentimientos, con nuestro comportamiento, ya que hasta el más sublime está conectado a la producción de alguna hormona.
No hay una causa y un efecto en la conducta sexual, sino eventos f√≠sicos, qu√≠micos, ps√≠quicos, afectivos y comunicacionales que se conectan de alg√ļn modo, que interact√ļan y se afectan unos a otros.
Existe, sí, una alquimia sexual, pero se relaciona íntimamente con los significados que le damos a los estímulos, y éstos con el poder que les ha concedido una cultura que, a su vez, serán interpretados por cada uno que los vive de acuerdo con sus recursos personales y su historia.
Esperemos que estos estudios en un futuro nos conduzcan a descubrir aplicaciones farmacológicas para aliviar las penas de amor. El amor y el respeto son acciones generadoras de buen karma.
Es necesario desarrollarlos en los tres ámbitos en que se expresan: respecto a los otros seres sintientes, respecto a las religiones y tradiciones filosóficas, y respecto al medio ambiente. El auténtico amor es aquel que busca un beneficio para el destinatario del amor. Es una entrega desinteresada. El desapego debe enfocarse a no esperar contraprestación a nuestra entrega.
La compasión es un término que en la concepción Budista no es sinónimo de lástima. Es un concepto casi idéntico al amor.
El amor busca la paz del otro. La compasión busca poner fin al sufrimiento del otro.
Hay que entender que nuestra pareja funciona a menudo como un espejo, reflejando aspectos desconocidos de nuestro ser m√°s profundo y apoy√°ndonos para que nos volvamos un todo.
Este amor est√° basado en la libertad, no en las expectativas o en la necesidad. Sus alas nos llevan cada vez m√°s y m√°s alto hacia el amor universal que lo experimenta todo como una unidad.

Edición Impresa
Espacio Alternativo 2017-07-29

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