Leo Zuckerman / Juegos del Poder
Homenaje a Sartori
2017-04-05
Ten√≠a unos ojos muy expresivos. Cuando hablaba, gesticulaba y mov√≠a su mano derecha. A menudo alzaba su ceja izquierda. Sol√≠a calarse unos peque√Īos anteojos en el medio de su nariz. No era el t√≠pico acad√©mico inseguro. Por el contrario, derrochaba una gran confianza que, s√≠, pod√≠a convertirse en arrogancia. Era carism√°tico y coqueto con las mujeres, aunque siempre caballeroso. Los estudiantes europeos y latinoamericanos (en especial, ‚Äúsus mexicanos‚ÄĚ, como nos dec√≠a) lo ador√°bamos: era la perfecta estampa del viejo profesor inteligente y cabr√≥n. Los estadounidenses, en cambio, le rehu√≠an por considerarlo rudo y hasta ofensivo.
Sartori era implacable cuando alguien hac√≠a una pregunta est√ļpida, utilizaba una falacia o abusaba del idioma. En una ocasi√≥n, reprendi√≥ a un estudiante estadounidense por utilizar un acr√≥nimo, como se hace con toda naturalidad en ese pa√≠s. ‚ÄúQuiz√° le responder√≠a si supiera a qu√© se refiere usted con eso de IR‚ÄĚ, le dijo. El maestro claro que sab√≠a, pero no dej√≥ pasar esa bola. El alumno, at√≥nito, le contest√≥ que todo mundo sab√≠a que IR era ‚Äúinternational relations‚ÄĚ. A continuaci√≥n, el profesor le explic√≥ la importancia de hablar correcta y claramente en la academia. No por pedanter√≠a. Al rev√©s, Sartori estaba haciendo su trabajo de educaci√≥n pura y dura. Porque, m√°s que llevarme los conceptos b√°sicos de su teor√≠a democr√°tica en aquel seminario en la Universidad de Columbia, el √ļltimo que dar√≠a antes de jubilarse, lo que aprend√≠ de mi maestro Sartori es la importancia de la l√≥gica y el lenguaje en el desarrollo de las ideas.
Ten√≠a un gran sentido de la iron√≠a y el sarcasmo. Un d√≠a nos pidi√≥ leer Un prefacio a la teor√≠a democr√°tica del polit√≥logo estadounidense Robert Dahl. ‚ÄúEl d√≠a que ustedes sean polit√≥logos de verdad, ese d√≠a van a escribir un libro como √©ste‚ÄĚ, dijo al comenzar la clase donde lo analizar√≠amos. Acto seguido, se pas√≥ varios minutos explicando las enormes virtudes del ensayo de Dahl para terminar diciendo: ‚Äúl√°stima que est√© completamente equivocado‚ÄĚ. Esper√≥ a que nos acab√°ramos de re√≠r para luego argumentar, con l√≥gica impecable y en su perfecto ingl√©s, los defectos del ensayo en cuesti√≥n.
Le fascinaba el tema de la democracia. Desarroll√≥ una teor√≠a que public√≥ en ingl√©s en dos vol√ļmenes (The Theory of Democracy Revisited). No son nada f√°ciles de leer. Sartori se pone del lado de los te√≥ricos elitistas de la democracia moderna que, seg√ļn √©l, s√≠ tiene un adjetivo: liberal. He aqu√≠ un r√©gimen pol√≠tico donde una mayor√≠a elige a una minor√≠a para que la gobierne. Quiz√° la mayor fortaleza de este libro es el intento de integrar las teor√≠as descriptivas y prescriptivas en una sola: la de lo democr√°ticamente posible.
Pero el teórico de la democracia era, también, un ferviente defensor de este sistema político. De ahí que siempre estuviera pensando en las amenazas contemporáneas a la democracia liberal. Hacia al final de su carrera, escribió dos diatribas muy provocadoras: una contra la televisión y otra contra el multiculturalismo.
En Homo videns: la sociedad teledirigida (1998), Sartori critica la vulgaridad del medio de comunicaci√≥n m√°s importante en ese momento: la televisi√≥n. Si el homo sapiens era un ser caracterizado por la capacidad de pensar, de generar abstracciones, se estaba convirtiendo en un homo videns por culpa de la televisi√≥n: ‚Äúuna criatura que mira pero que no piensa, que ve pero que no entiende‚ÄĚ. Y esto era una amenaza para la democracia liberal porque permitir√≠a la elecci√≥n de bufones televisivos como miembros de esa minor√≠a que ten√≠a que ser ilustrada: la del gobierno. No es gratuito que Sartori haya aborrecido y criticado duramente a Silvio Berlusconi, el Primer Ministro italiano que lleg√≥ al poder gracias a la banalizaci√≥n televisiva. El gran profesor ya no tuvo tiempo ni vida para analizar a Donald Trump porque‚Ķ
El segundo ensayo es La sociedad multi√©tnica (2001) donde rechaza a los defensores de la multi-cultura y la acci√≥n afirmativa acus√°ndolos de liberales falsos que tienen el prop√≥sito de aniquilar el pluralismo y la tolerancia. Es, de nuevo, el Sartori provocador, pol√≠ticamente incorrecto, que le entra al debate pantanoso de la inmigraci√≥n, sobre todo la musulmana a Europa. Se trata de una defensa a las sociedades abiertas, no desde la aberrante derecha intolerante, sino desde los mejores valores de la democracia liberal. ‚Äú¬ŅHasta qu√© punto puede una sociedad pluralista acoger sin disolverse a enemigos culturales que la rechazan?‚ÄĚ Vieja y compleja pregunta de los defensores de la democracia liberal.
Este mi√©rcoles Giovanni Sartori falleci√≥ a los 92 a√Īos de edad. Vaya que lo vamos a extra√Īar ahora que la democracia liberal est√° tan amenazada.
Vacaciones
Este columnista se tomar√° un par de semanas de vacaciones por lo que Juegos de Poder volver√° a publicarse a partir del martes 25 de abril.
Twitter: @leozuckermann
DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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