Jair Robles / OPINIÓN
El dueño de Cadena, encadenado
2017-06-17
A raíz de las victorias alcanzadas por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en las más recientes elecciones, los ánimos entre los miembros de dicho instituto han cambiado y consecuentemente las estrategias.
Hasta hace poco se pensaba que en le mejor de los casos el PRI lograría de manera apretada el triunfo en el Estado de México y párale de contar, dentro de este escenario y con miras a la contienda presidencial de 2018, se tenía contemplado un Plan B que consistía en mantener un acuerdo secreto con la dirigencia del PAN, donde al igual que en las pasadas elecciones presidenciales, que Felipe Calderón optó por abandonar a su candidata Josefina Vázquez Mota y apoyar a Peña Nieto con tal de que López Obrador no ganara, en esta ocasión si el candidato del PRI no lograba crecer más allá de la tercera posición, el Gobierno Federal, le daría su apoyo al candidato del PAN.
Ese acuerdo, es el que había permitido a Ricardo Anaya mantener y acrecentar su fuerza dentro de su partido, pero los resultados del pasado 4 de junio, han cambiado de manera radical los escenarios.
Por un lado las derrotas del PAN en Coahuila, pero sobre todo en el Estado de México que terminaron en cuarto lugar, han dejado a Anaya en una posición muy débil y cuestionada, al grado que no se sabe si podrá mantenerse como dirigente por mucho tiempo más, sus posibilidades de ser el candidato presidencial han dejado de existir y con ello el Plan B del Gobierno Federal. Su permanencia en estos momentos parece depender de como se resuelva el resultado en Coahuila y también será clave para saber si el acuerdo entre Los Pinos y la dirigencia panista persiste o si se ha dado un rompimiento.
Del lado del PRI y el Gobierno Federal, una de las lecturas que le estan dando a las elecciones más recientes es que sus posibilidades de triunfo son mejores con un espectro de partidos de oposición dividido entre dos y no de tercios, como se había pensado originalmente. El temor que llegó a existir de que si la elección se polarizaba entre dos fuerzas políticas dominantes como se dio en el Estado de México, con el PRI por un lado y Morena en el otro, la victoria se daría de manera clara por el voto antisistema, parece que se ha disipado.
El Gobierno Federal, calcula que los recursos y su estructura serán suficientes para ganar nuevamente en el 2018 y que desinflar al candidato o candidata del PAN, como lo hicieron con Vázquez Mota hace un mes, es quizás mejor estrategia que, ganar en una contienda donde el voto se divida entre tres y que el triunfo priista tenga que defenderse ante una oposición unida, como se esta dando en Coahuila.
Dentro de esta estrategia de descarrilar al PAN, una pieza importante es el Estado de Veracruz, por el número de votos que aporta en una elección presidencial y la capacidad de golpeteo político que el gobernador panista ha demostrado. En una elección que bien podría definirse por menos de un millón de votos de diferencia, entre el ganador y el perdedor, mover la balanza en Veracruz resulta de gran importancia.
Miguel Ángel Yunes, ha demostrado de manera consistente que puede generar cuando menos un millón de votos, así lo ha hecho en los tres procesos electorales en los que ha operado recientemente. La elección para gobernador de hace seis años, la de hace un año que le dio la victoria y la más reciente, ya como gobernador.
¿De qué manera puede el Gobierno Federal garantizar que Yunes Linares apoye al candidato del PRI para la presidencia? Por una lado como ya se planteó en este artículo, es que el candidato del PAN, sea quien sea, desde un principio no tenga muchas posibilidades de ganar, ante este escenario sería suicida para Yunes, jugarse todas las canicas dentro del PAN y como lo ha hecho en otras ocasiones, buscaría un acuerdo con el candidato presidencial priista que le permita mantenerse activo una vez terminado su periodo de gobernador.
Conforme se vaya definiendo sobre quién va a recaer la nominación del candidato panista, comenzaran a salir las filtraciones en la prensa en contra de esta persona, tal y como lo hicieron con Josefina Vázquez Mota.
La otra manera en que desde el Gobierno Federal se pretende mantener alineado al gobernador veracruzano, se explica con la atracción que acaba de hacer la Procuraduría General de la República de la denuncia por enriquecimiento ilícito que existía en su contra en la Fiscalía estatal.
De manera que así como Yunes empleó a Eva Cadena para atacar a López Obrador en el pasado proceso electoral, en el 2018, será Yunes el golpeador pero la cadena que lo controlará estará en las manos del gobierno priista.


DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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