Miguel Eduardo Jiménez Miguel / Verdad y Política
¿Qué estamos haciendo por nuestra ciudad?;¡Nos ahoga la basura!
2017-08-09
Quizá esta opinión de la que me ocuparé en esta ocasión, no llene el ojo del más exigente lector que también asume la postura de un gran analista, pero es importante en mi particular punto de vista exaltar este tipo de reflexiones que ayudarán a reforzar la creencia de que el problema por la falta de algunos servicios básicos que podemos solucionarlos está realmente en manos de nosotros mismos.
Y esto viene a colación por las informaciones que en este medio de comunicación se dan a conocer, porque es realmente penoso y preocupante que ante la presencia de meteoros climáticos que son impredecibles de sus efectos dañinos de por sí por el calentamiento global, no hacemos caso de las recomendaciones que emiten las autoridades correspondientes y según se trate del tema.
Recientemente nos hemos percatado que la falta de educación, comprensión y respeto a nosotros mismos por el problema de la basura sigue en aumento. De pronto se arremete contra la autoridad que no soluciona este asunto. Nos olvidamos que un tiradero es la muestra más clara de lo sucio que es el ser humano, que no perdona lugar alguno con verter ahí todo tipo de desperdicios.
Y todo comienza desde la casa familiar, que es ahí donde se genera la mayor cantidad de desechos y si no se tiene un control y cultura misma de saber qué cosa poner en su lugar, se cae en el grave error de vivir entre este contaminante, donde se convierte en lugar exclusivo e ideal para las alimañas, roedores y todo tipo de insectos que cumplen con un círculo vicioso, porque son proveedores de las enfermedades que cada vez se multiplican e impactan en los gastos de los gobiernos.
Es triste ver cunetas, estanques, pozos, arriates y calles, convertidas en vil basureros por lo impresionante que suelen contener; muebles viejos, colchones, cacharros y cualquier tipo de cascajo, que a pesar de que son focos de infección y dan un mal aspecto a la ciudad, sistemáticamente van creciendo, se sale de control y de ahí los grandes desafíos cuando se acerca la época de lluvia; inundaciones por todas partes y todo por las grandes cantidades de basura que el ser humano provoca. Cierto es que las autoridades, insisto, tienen su propia responsabilidad, pero no todo les asiste.
El tiempo nos ha rebasado y éste ya es un grave problema, porque a dónde se cree que realmente se envían los desperdicios que emanan de una ciudad. Si tanto sólo se estima que en promedio un total de 470 toneladas produce Coatzacoalcos al día y que se desconoce cuántas más de dejan de recoger, porque por la mala costumbre de algunos ciudadanos, prefieren no esperar al camión recolector y verter sus desechos en un terreno baldío o de plano algunos en las alcantarillas del drenaje o de aguas pluviales, sin pensar que ahora con los fenómenos naturales y que descarguen fuertes precipitaciones, el daño se convierte en colateral.
Claro que es urgente que unamos fuerzas, pero sobre todo mentalidad y mucha decencia, porque de que sirve tener una lujosa mansión si lo que menos importa es saber cómo debemos preocuparnos para que la contaminación no la provoquemos nosotros mismos. Es importante hacer caso de los programas que implementan las autoridades, para contribuir a contar con calles y avenidas limpias.
Pero pareciera que son letras muertas. Cierto es que a veces por desperfectos en los vehículos especiales que sirven de recolección de basura, se dañan por su uso y también por qué no, por la falta de mantenimiento preventivo e impacta en el cumplimiento del servicio, provocando que por la exposición de largos períodos, la basura que se depositó en la hora indicada, sea esparcida por depredadores e incluso, por gente que se dedica a escudriñar antes que pase el camión recolector.
Y, ¿qué estamos haciendo entonces por nuestra ciudad?. Una cosa es que los Ayuntamientos cuenten con su obligación, pero en el particular punto de vista, somos nosotros los principales responsables para poner orden en este problema que no falta mucho para que se convierta en el flagelo de la sociedad.
Cuando comencemos a poner realmente el ejemplo de que cada deshecho debe ser depositado en su lugar correspondiente y que debemos tener el valor de educar a quien cometa factores que degraden nuestro ambiente, no estará demás hacer conciencia. Pero es en realidad. No debemos entonces soslayar que es la basura que tapona los drenajes, las alcantarillas y más aún, ahora hasta nuestras playas y ríos están sufriendo las consecuencias de tanta basura.
Ojalá que gobierno y fuerzas vivas de las ciudades, retomaran programas más convincentes como el de implementar labores sociales, donde burócratas; trabajadores y empleados de empresas de iniciativa privada, alumnos de los centros educativos y deportistas, participen en las tareas de limpieza cada fin de semanas, para crear una mayor conciencia de que un lugar limpio y sano, será sinónimo de salud. Y vaya que el problema de la basura por decir un dato, Minatitlán y Coatzacoalcos, los municipios más grandes de la zona sur de Veracruz, viven en la zozobra del problema grave que ocasionan sus propios basureros.
Estamos pues ante la oportunidad de alzar la voz, no para exigir como ocurre en otras cuestiones de la vida, sino para que unidos por el bien común contribuyamos desde nuestros hogares a mostrar cultura y evitar más adelante daños irreparables.
La época de fenómenos naturales está a la vista. Mientras autoridades civiles y militares, establecen sus sistemas de alerta para prevenir daños en la población, resalta aquí el gran problema del que nos hemos ocupando, por lo tanto, si en algo puede contribuir esta postura, retomemos principios de conductas y civilidad, para que cada quien se sienta partícipe de lo bueno que podamos realizar por el lugar donde se vive y no dejar que otros hagan lo que también podemos hacer nosotros y quizá mejor. ¡La Basura hay que ponerla en su lugar!.
DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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