Regional Sur
Operativo migratorio los obliga a peligrosas rutas en Veracruz
Agua Dulce | 2019-06-24 | Staff Imagen del Golfo
Los migrantes han cambiado de rutas, aunque éstas sean más peligrosas. / RÍO TONALÁ

La nueva política migratoria en México está obligando a centroamericanos a tomar rutas sin vigilancia federal, aunque estas sean más peligrosas debido a la geografía entre Veracruz y Tabasco.

Para ingresar al estado jarocho desde el sureste del país, las bandas de traficantes de personas cruzaban a cualquier hora del día el 'cargamento humano' por la carretera Costera del Golfo, tramo Villahermosa-Coatzacoalcos y por la rúa Chiapas-Las Choapas, pero el flujo en esas partes están disminuyendo por la presencia del Instituto Nacional de Migración y la Guardia Nacional.

Entre los mismos salvadoreños y guatemaltecos, reconocen que los límites de Veracruz y Tabasco es extremadamente peligroso por los robos y ataques que protagoniza la delincuencia, principalmente en Las Choapas.

Los centroamericanos que buscan llegar a la unión americana ahora están cruzando en embarcaciones pequeñas el río Tonalá, debido a la poca vigilancia que hay en esta ruta por parte de las fuerzas federales.

Según testigos, refieren que embarcaciones repletas de migrantes suben a las lanchas de Cuauhtemotzin, Tabasco, hasta llegar a Tonalá en Veracruz, sin ninguna medida de seguridad para el cruce del caudal que separa a ambos estados.

Ahí suben a camionetas de carga, que son traídos sobre los caminos vecinales que forman los ejidos Punta Gorda y Tortuguero, para luego volver abordar los vehículos de reciente modelo y de gama alta.

En ese momento, deciden cuál de las dos rutas quieren utilizar, la primera es tomar la carretera antigua Agua Dulce-Coatzacoalcos e incorporarse al kilómetro 5, cerca de Nuevo Teapa donde ya no hay vigilancia de federales y la segunda, es por toda la costa hasta llegar a Villa Allende.

Este recorrido lo realizan los centroamericanos quienes pudieron pagar de entre tres a cinco mil dólares a ‘los polleros’.

Debido a lo difícil del camino, muchos migrantes cansados por el esfuerzo y con el temor de ser detenidos, tratan de recuperar fuerzas en los municipios sureños, por lo que acuden a las casas para pedir alimento o ropa para sus hijos que aún cargan en brazos.

En los últimos días, vecinos de la colonia Cuatro Caminos reportaron la presencia de centroamericanos que piden a las amas de casa dinero para poder comer y seguir con su recorrido.

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